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Pedagógica Nacional Educar para transformar |
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El SNTE solicita a Luis Echeverría Álvarez la construcción de una universidad nacional para el magisterio.
El SNTE refrenda ante el candidato presidencial José López Portillo y Pacheco su demanda en 1975 quien cumple su promesa de campaña el 25 de agosto de 1978.
La creación de la UPN en 1978 permitió aglutinar intelectuales alrededor de una misión: generar un proyecto socioeducativo y cultural de concienciación crítica del magisterio y su actualización profesional.
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La UPN y la Unidad 03A en B. C. S.
En Oaxtepec, Morelos, aprovechándose la II Conferencia Nacional de Educación realizada el 9 de octubre de 1970, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) presentó la propuesta de creación de una universidad cuyo propósito fuese la profesionalización del magisterio, propuesta que se hizo llegar al Lic. Luis Echeverría Álvarez como presidente de la república. Posteriormente, durante la campaña del candidato presidencial Lic. José López Portillo y Pacheco, en 1975, el SNTE refrendó su exigencia a favor del magisterio nacional. El 25 de agosto de 1978 se crea la Universidad Pedagógica Nacional por decreto de este presidente fallecido el año de 2004, respondiendo a su compromiso de campaña, decreto que fue publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 29 de agosto de 1978 (Poder Ejecutivo Federal, 1978). En la institución universitaria de nueva creación se aglutinaron académicos críticos, reflexivos y democráticos, algunos provenientes de la sección IX del SNTE, una de las más combativas del país, otros aculturados en la UNAM, la máxima casa de estudios universitarios de nuestra nación y de Latinoamérica, formados por personalidades como el doctor Dn. Pablo González Casanova, el doctor Dn. Adolfo Sánchez Vázquez, el Dr. Horacio Cerutti, el doctor Dn. Hugo Zémelman Merino (también catedrático del COLMEX) y muchos otros intelectuales mexicanos y extranjeros, quienes bajo estos principios teóricos y de vida, fueron impregnando filosóficamente a la UPN y otorgándole, más allá de los propósitos e identidad mandatadas en los documentos oficiales de su creación, la postura política, ideológica y teórica que poco a poco fue expresándose en planes y programas de estudio y en la visión y misión nacionalista que hoy día posee. Esta expresión fue adquiriendo manifestación concreta en diversas lides socio-académicas que respondieron a la coyuntura histórico-social del Estado mexicano en sus diversas etapas, donde participaron sujetos tales como la Dra. María Teresa Yurén Camarena, el Dr. Samuel Arriarán Cuellar, la Dra. Valentina Cantón Arjona, el Dr. Mario Aguirre Beltrán, el Dr. Francisco Covarrubias Villa, la Dra. Rosa María Torres Hernández, la Dra. Gloria Evangelina Ornelas Tavares, la Candidata a doctora Sandra Cantoral Uriza, el Candidato a doctor Arturo Cristóbal Álvarez Balandra, el Maestro Iván Herrera Escalante, la Dra. Adelina Castañeda Salgado, la Dra. Belinda Arteaga, la Dra. Aurora Elizondo Huerta, el Maestro Adalberto Rangel Ruiz de la Peña, la Dra. Etelvina Sandoval Flores, la Dra. Patricia Melgarejo Medina, el Dr. Prudenciano Moreno Moreno, la Dra. Alicia Ávila Storer, la Dra. Blanca Margarita Noriega Chávez, el M.C. Sergio Calleja Zorrila y muchos otros intelectuales más, incluso muchos de ellos pertenecientes a otras instituciones como la propia UNAM, por ejemplo, el Dr. Horacio Flores de la Peña, con su participación teórica y periodística, con artículos como aquel denominado “Guerra en el Ajusco” (La Jornada, 1995). Es de reconocer que en esta apretada síntesis muchos más académicos destacables están quedando sin mencionar pero la misma historia de la Unidad Ajusco recoge sus nombres, ahora omitidos por falta de espacio. Al año siguiente, en marzo de 1979, empieza la UPN a operar el sistema escolarizado, en licenciatura y postgrado, en la Unidad Ajusco, donde residen los poderes universitarios (el ejecutivo, representado por rectoría y por el cuerpo burocrático correspondiente; y, el legislativo y judicial, encarnado en el Consejo Académico y en la Comisión de Honor y Justicia de dicho cuerpo, respectivamente). Además, en noviembre de 1979, un año después de la creación de la UPN como institución con carácter nacional, se crean las primeras 64 Unidades del Sistema de Educación a Distancia (SEAD), distribuidas a lo largo del territorio del país, ofreciéndose en todas ellas licenciaturas en esta modalidad (a distancia), tales como la Licenciatura en Educación Básica Plan 1979 (LEB´79). La creación de estas Unidades ha estado sujeta a debates; algunos, los menos, opinan que fue ilegal por no estar consideradas en el Decreto de creación de la Universidad Pedagógica Nacional (Poder Ejecutivo Federal, 1978), los más argumentan que la identificación de la naturaleza jurídica de cobertura nacional constituyó la base legal para tal efecto. Más allá de esta discusión, esto constituyó el inicio de una oferta educativa dirigida, de acuerdo a los propósitos primarios de la exigencia del SNTE, a los profesores en servicio con necesidad de nivelarse a licenciatura. De esa fecha, noviembre de 1979, en adelante, las Unidades UPN en el país se multiplicaron, constituyéndose 74 de ellas en las entidades federativas, las cuales ofrecieron, a diferencia de la Unidad Ajusco en el D.F. (Unidad Nº 75 en el país) que abrió opciones de licenciatura y posgrado para toda la sociedad civil (además de las dirigidas al magisterio), las siguientes licenciaturas orientadas en exclusividad para los profesores de educación básica de origen normalistas: Licenciatura en Educación Básica Plan 1979 (LEB´79), Licenciatura en Educación Preescolar y Primaria Plan 1985 (LEPyLEP´85) y Licenciatura en Educación Plan 1994 (LE´94). Esta última, además de atender a profesores de educación preescolar y primaria con estudios normalistas, se ofreció para sujetos con bachillerato no terminal (bajo oficio de dispensa proveniente de rectoría). En igual situación se ubica la Licenciatura en Educación Preescolar y Primaria para el Medio Indígena Plan 1990 (LEPEPMI´90). Bajo el régimen del salinato (que no del salinismo, por su significación autoritaria del poder más allá de las facultades de ley; compárese el término con aquel proveniente de los inicios del siglo XX: “porfiriato”), el 18 de mayo de 1992 la historia registra un negro episodio para la UPN: con la firma del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (SEP-SNTE, 1992), documento que, por la vía de los hechos, que no de derecho (sin embargo, los actores upenianos no recurrieron al juicio federal de amparo como figura legal para protegerse), comprendió a la Universidad Pedagógica Nacional, aún y cuándo ésta no era una institución de educación básica ni tampoco se encontraba integrada a la educación normal. El Acuerdo… fue firmado por los gobernadores de las entidades federativas (el Lic. Víctor Manuel Liceaga Rubial firmó como gobernador de BCS), la Profra. Elba Esther Gordillo Morales en su calidad de Secretaria General del SNTE, el Dr. Ernesto Zedillo Ponce de León en su función de Secretario de Educación Pública y el Lic. Carlos Salinas de Gortari, a la sazón ejecutivo federal, como testigo de honor, e incluyó a nuestra alma mater en el proceso de descentralización y transferencia de los recursos humanos, materiales y financieros de las Unidades, integrando en ello el manejo de las relaciones de trabajo del personal administrativo, así como el relativo al personal académico, con excepción, en este último caso, de los procesos de ingreso y promoción del personal académico, funciones éstas que al igual que la dirección académica (planes y programas de estudio) y la función normativa de lo académico, se reservaría la federación, a través de la Secretaría de Educación Pública, de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y a través de la rectoría de la UPN y de sus órganos correlativos, tales como el Consejo Académico y la Comisión Académica Dictaminadora (donde estas instancias estarían representadas). Esta situación no ha sido respetada por muchas de las entidades federativas, que también de manera extralógica en el sentido normativo, han constituido las Comisiones Académicas Dictaminadoras Estatales, sin que se sometan a un proceso legislativo pertinente, situación de índole inconstitucional que no toma en cuenta la jerarquización del sistema jurídico mexicano, donde un reglamento local no puede estar por encima de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos o de las leyes federales o generales derivadas en la materia. Se ha llegado al grado de cambiarle el nombre a las Unidades del país, en un sentido y dirección independentistas, como es el caso de Durango y de Oaxaca, Unidad esta última dónde se restituyó el nominativo original. La primera sufrió serios reveses por un tiempo para validar la documentación oficial y los procesos de titulación hasta que la Unidad Ajusco decidió darle el aval para que pudiesen titular egresados que habían presentado satisfactoriamente su examen recepcional a través de varios años pero que por el estado de excepción que estaba viviendo la Unidad de Durango estaba impedida para dichos efectos. Debido a este proceso de descentralización del Estado mexicano, hasta ahora incompleto, la institución entra en un caos patente que hace reaccionar a los académicos, aún aquellos que deseaban mayor autonomía en las Unidades de las entidades federativas con relación al gobierno universitario de la Unidad Ajusco, inclinándose dicha reacción a favor de la defensa de la identidad jurídica nacional de la universidad, porque es de considerarse la naturaleza de la descentralización y el neoliberalismo globalizador como evidentemente relacionados y expresados en prácticas señaladas por múltiples intelectuales, tal y como desde la perspectiva sindical apunta Marcos González García (2004), El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) se nutrió con nuevas perspectivas que lo condujeron hacia un cambio oportuno, al promover y realizar un Primer Encuentro Internacional de Trabajadores de la Educación, donde la mayoría de los representantes de más de 55 países coincidían en buscar nuevas alternativas en contraposición a un neoliberalismo cuestionado y contrario a la existencia de organizaciones sindicales. La pregunta entonces sería ¿hasta dónde este modelo se encuentra excluido en el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB)? ¿Hasta dónde subsiste la idea de adelgazar al Estado, dejar de lado la corporativización gremial, la privatización de los bienes del estado, la injerencia del clero político en la educación, la aplicación de los recursos, así como un sistema de evaluación y seguimiento que pueda garantizar un proceder adecuado y justo para estimular, corregir o rediseñar estrategias que conlleven a lo establecido en el Acuerdo? En este contexto, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación merece un análisis especial (lo haremos en otra ocasión) por las dificultades y consecuencias que implicaría la sustitución de éste por una confederación de sindicatos estatales, medida contraria a la decisión y voluntad de todas las expresiones existentes dentro del Sindicato, quienes mantienen con firmeza la postura de ser y seguir siendo sindicato nacional, de allí que el ANMEB firmado por el Sindicato, la SEP y los gobernadores, se finque en la ideología del liberalismo social, donde el Estado además de ser promotor de profundos cambios respete los derechos laborales y la autonomía de los sindicatos. Luego entonces, cabe hacer una reflexión en el sentido del rumbo de nuestro país, donde en la ideología del liberalismo social se hace patente la postura ecléctica del Estado, para no seguir con un régimen predominantemente propietario, expansivo, paternalista y protagonista casi exclusivo de la vida nacional, con una serie de deficiencias y limitaciones, excluyente de la participación de la sociedad en su conjunto. Como contraparte el neoliberalismo propugna el individualismo, la globalización, los procesos de integración regional sin tomar en cuenta la soberanía sino sólo en sentido de una competitividad productiva, la consideración del nacionalismo como caduco y por tanto las soberanías nacionales como estorbo (González García, 2004). Este manejo autoritario, legalmente extralógico, fue afrontado, si bien no adecuadamente en el sentido de la posibilidad de una controversia constitucional o de un juicio federal de amparo, por la comunidad académica y administrativa de las Unidades del país, y por la Unidad Ajusco, quienes limaron asperezas en lo que concierne al manejo otrora centralizado de los recursos y su raquítica distribución hacia las Unidades (que eran más sustanciosas que incluso hoy día), y tuvieron múltiples reuniones para consensuar posiciones, entre las que destacan las de Juríca, Qro., en 1992 y en 1993 (referenciadas en Gaona Cortés, 1994), las de Guadalupe Hidalgo, en el estado de Nuevo León en mayo de 1994, y una serie de acciones de lucha social que respondieron a la coyuntura histórica que el parteaguas de las políticas públicas del Estado mexicano estaba planteando por la vía de los hechos, más allá del derecho, a los actores académicos de la Universidad Pedagógica Nacional. La nueva situación sociopolítica y laboral planteaba la atomización de la universidad en una serie de “escuelitas”, manejadas por los gobiernos y cacicazgos locales priístas, acríticamente subordinados al poder ejecutivo federal, y la división y fractura del SNTE en secciones sindicales que han tenido que negociar, a partir de esa fecha, con los gobiernos estatales, alargando el tramo de control político y comando administrativo (Vid. el concepto de “tramo de control” desde la perspectiva administrativa positivista fayolista). A pesar de los efectos perniciosos y desventajosos de la federalización “a medias” y de un cierto alejamiento de las instancias centrales, las Unidades UPN no paralizaron sus actividades, sino que continuaron ofreciendo el servicio a los profesores, al grado de diseñar, implementar y operar una nueva oferta: la Licenciatura en Educación Plan 1994, primero y, posteriormente la Licenciatura en Intervención Educativa Plan 2002. Aún hoy, las Unidades siguen en constante movimiento y adecuación a las nuevas condiciones y necesidades sociales, sin abandonar la tradición crítica, reflexiva y comprometida que caracteriza a nuestra Institución. A más de veinte años de distancia, la Universidad Pedagógica Nacional, como Institución de Educación Superior Pública, posee una identidad, una tradición crítica y propositiva y una historia comprometida con las necesidades y los reclamos más urgentes de la sociedad. Un Ethos recuperado y reivindicado en su totalidad por las Unidades UPN, con sus lógicos altibajos y diferencias entre sí. Un año después de creada a nivel nacional la Universidad Pedagógica Nacional, el lunes 1º de Octubre de 1979, en el estado de Baja California Sur la Unidad 03A, también denominada Unidad 031, inicia operaciones, ubicándose físicamente en la ciudad de La Paz (capital) y ofreciendo al magisterio de la entidad la oportunidad de realizar estudios para obtener el grado de licenciatura, fundamentalmente a aquellos profesores de nivel básico que habiendo realizado su carrera con planes anteriores a 1984 (fecha posterior en la cual se validan los estudios normalistas con bachillerato previo como estudios del nivel licenciatura), no obtenían aún ese grado académico. El propósito principal e inquietud constante de la Unidad ha sido extender y fortalecer los servicios que presta a nivel estatal igualando así las oportunidades de superación para todas las poblaciones de la entidad bajo una cobertura equilibrada en los 5 municipios que la conforman. Se trabajó duramente para lograr este objetivo. Los académicos de la Unidad bajo la guía del Profr. José Jesús Gibert Davis, director fundador, generan en 1994 el Proyecto de subsedes (UNIDAD 03-A, 1994), el cual es retomado en el Plan de desarrollo institucional de la Unidad 03A de la Universidad Pedagógica Nacional en BCS (Gaona Cortés, 1994) y en 1995 se instrumentan en la práctica ambos documentos, quedando formalmente constituidas cuatro subsedes que operaban en cada cabecera municipal (de norte a sur del estado, en Santa Rosalía, en Loreto, en Cd. Constitución y en San José del Cabo) y un año después se instala una extensión de servicios educativos de la subsede del municipio de Mulegé (ubicada en la ciudad de Santa Rosalía), para operar en Guerrero Negro BCS que atiende al magisterio de la región pacífico-norte. Posteriormente, durante la administración de la directora Mtra. Susana Araceli Aroche Sandoval, a principios de 2006, entra en operación la sexta subsede en Cabo San Lucas. Este desarrollo de la Universidad Pedagógica Nacional en Baja California Sur, en 1999, a veinte años de su fundación, lo relatan Aroche Sandoval y Rodríguez Puente (1999:36) con las siguientes palabras: La desconcentración de los servicios de la Unidad, sin embargo, suponía una ampliación en el presupuesto de recursos, para cubrir los egresos concernientes a salarios y gastos administrativos del personal que estaría adscrito a las subsedes. Esta necesidad pudo ser satisfecha, después de insistentes trámites y embajadas ante las autoridades del ramo, hasta que, el gobernador de la entidad Lic. Guillermo Mercado Romero, a partir de 1994, logró con sus gestiones la aprobación para la operación de cuatro Subsedes como centros subsidiarios de la Unidad, mismos que empezaron a operar el 28 de febrero de 1995, con sus respectivos coordinadores: Mulegé inició con el Profr. Juan Antonio Rodríguez Murillo, quien después cambió por la Profra. María Celia Sánchez León; Comondú, con la Profra. Margarita Cárdenas Zazueta; Loreto con la Profra. Margarita Gaona Cortés; el 1° de septiembre de 1995, Los Cabos con el Frofr. Joel Andrés Cota Robles, todos en las cabeceras de cada uno de los municipios citados, salvo Mulegé donde, a partir del 1° de octubre de 1996 funciona la extensión de Guerrero Negro, que a la fecha ha tenido dos responsables: el Profr. Mario Villavicencio Montoya y el Profr. Pedro Villavicencio Villa. Cada subsede arrancó sus actividades con cuatro asesores, para llevar a cabo la operación de la LE’ 94 en distintos semestres y con diferentes materias. Hasta la fecha han egresado ya dos generaciones en Comondú, Mulegé y Loreto, en tanto que, en Los Cabos ha egresado una generación, además de la atención de las que van en proceso. Todo este trabajo se ha realizado con mínimos recursos de horas para los académicos, contando siempre con la buena voluntad y compromiso de los asesores responsables de las cargas académicas, y realizando el trabajo en distintas instalaciones de la SEP, bajo estas condiciones tan reducidas, las subsedes y extensión ya están rindiendo los frutos de su intensa labor en su corta vida académica. Un evento que ha impactado a la comunidad universitaria, principalmente a las Unidades UPN localizadas en las entidades federativas, lo constituye la firma del Acuerdo Secretarial (SEP, 2001) publicado en el Diario Oficial de la federación con fecha 25 de junio de 2001, en el cual la Universidad Pedagógica Nacional es ubicada en la Subsecretaría de Educación Superior e Investigación Científica (SESIC). Tal decisión ha generado inquietud entre los colectivos escolares de las Unidades sedes y subsedes de las entidades federativas pues ha significado un lento y arduo proceso de renegociación con las autoridades estatales para transitar del nivel de educación básica al de superior, en algunos casos donde las Unidades, como en el estado de Morelos por ejemplo, estaban ubicadas en el organigrama estatal en educación básica, y en otros para la definición o redefinición precisa de la identidad superior de la universidad y de la asignación de los recursos presupuestarios y humanos adecuados que requiere, así como un apoyo de las autoridades universitarias para reestructurar las condiciones institucionales de las Unidades. Asimismo, para éstas, la trascendental medida las compromete a revisar su Proyecto Académico y su Plan de Acción Institucional, en aras de adaptar su servicio a nuevos usuarios, mejorar sus condiciones de operación académico-administrativas y reordenar su oferta académica. La Licenciatura en Intervención Educativa, Plan 2002 que se está operando en más de 64 unidades del país es un primer paso estratégico en la redefinición identitaria que caracteriza a una universidad: sistemas educativos no solamente abiertos o semiescolarizados, sino también escolarizados, bajo una orientación no gremializada sino más bien con un perfil de profesionista libre, perfil que es común de los planes de estudio universitarios. Fuentes de información. AROCHE SANDOVAL, Susana Araceli y Cuauhtémoc RODRÍGUEZ PUENTE. (1999). La Unidad 03-A de la UPN, una contribución a su microhistoria, ed. UPN03-A, La Paz, BCS, México. FLORES DE LA PEÑA, Horacio. (1995). “Guerra en el Ajusco”, en: Diario La Jornada, México. GAONA CORTÉS, Luis Carlos. (1994). Plan de desarrollo institucional de la Unidad 03A de la Universidad Pedagógica Nacional en BCS, ed. U03A de la UPN, mayo de 1994, La Paz, BCS, México. GONZÁLEZ GARCÍA, Marcos. (2004). “El neoliberalismo en el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica”, en: Revista de educación y cultura La tarea, ed. Sección 47 del SNTE, Guadalajara, Jalisco, México, Consultado en Internet, el lunes 31 de mayo de 2004, p. http://www.latarea.com.mx/articu/articu23/gonzal23.htm. PODER EJECUTIVO FEDERAL. (1978). “Decreto de creación de la Universidad Pedagógica Nacional”, en: Diario Oficial de la Federación, ed. Poder ejecutivo federal, 29 de agosto de 1978, México. SEP. (2001). “Acuerdo del Secretario de Educación Pública que traslada a la UPN a la Secretaría de Educación Superior e Investigación Científica”, en: Diario Oficial de la Federación, ed. Poder Ejecutivo Federal, 25 de junio de 2001, México. SEP-SNTE. (1992). Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica, ed. SEP-SNTE y Poder Ejecutivo Federal, 18 de mayo de 1992, Ciudad de México, D.F., México. UNIDAD 03-A. (1994). Proyecto de creación de subsedes, ed. UPN03A, La Paz, BCS, México
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Información de contacto: Universidad Pedagógica Nacional. Unidad 03A en La Paz, BCS. Francisco J. Mújica y Benito Beltrán S/N, Col. Reforma (Indeco), C.P. 23070,La Paz, BCS, Teléfono: (612) 1259575, Fax: (612) 1259555.
M.C.E. Lino Matteotti Cota. Director de la Unidad 03A.
M.C.E. Luis Carlos Gaona Cortés. Coordinador de licenciaturas de
la Unidad 03A.
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DIRECTORIO
M.C.E. Lino Matteotti Cota |